Habíamos frenetizado cualquier cosa de nuestro acontecer, estábamos en la locura, mi preguntas de tinieblas ya no te hacían evadir nada, qué importaba, nada si todo siempre fue así de simple, en los ocasos que teníamos suavemente nos mimetizabamos, entre pasiones infernales y desconexión corporal de forma instantánea...
No importaba, si nunca había importado... por esos momentos yo pensaba en las palabras dicha y no racionalizaba dentro de mi si algún día me dirías tu secreto. Por ahora teníamos uno en común, el otro se olvidó.
viernes, 20 de noviembre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario