I capítulo, Lolita - Vladimir Nabókov

Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos paladar abajo para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo.Li.Ta.
Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita.

¿Tuvo Lolita una precursora? Por cierto que la tuvo. En verdad, Lolita no pudo existir para mí si un verano no hubiese amado a otra... «En un principado junto al mar.» ¿Cuándo? Tantos años antes de que naciera Lolita como tenía yo ese verano. Siempre puede uno contar con un asesino para una prosa fantástica.
Señoras y señores del jurado, la prueba número uno es lo que envidiaron los serafines de Poe, los errados, simples serafines de nobles alas. Mirad esta maraña de espinas.

domingo, 13 de diciembre de 2009

ASESINO PERSONAL
La noche anterior no había querido mirarme a los ojos, mi parte odiosa me decía: - ¡Que se vaya al demonio! si ya no da nada por vos, y yo le contestaba que ese era un asunto netamente mio y que no tenía por que meterse en cosas NO correspondientes... se dio la vuelta y se marcho, como siempre.
Esa misma noche había tratado de acabar con todo lo mio, de cortarme, de desangrarme de la manera menos adecuada, yo obviamente me había resistido, así que solo lo miré fijo y el se aparto, apagando todo, y llevándose el olor donde lo siguiera - como debía ser - contestaba para mi.




Volvió la otra noche, hace algunas horas, intento dispararme con un beso pero no lo consiguió enseguida, tenia que ser una víctima menos fácil, esta vez el asesinato le tenía que costar más caro, sus abrazos tenían la intensión de estrangularme, y no pude safarme de ellos, aunque consiguió poco, no me corto la respiración con nada. Sus manos seguían siendo el mismo flagelo dulce de siempre, pero tampoco consiguió mi muerte... Todos los intentos de mi victimario - personal que quede claro - estaban haciendo efectos, la sangre se comenzaba a derramar, un beso de su boca me comenzaba a quemar cada parte de mi, cada vez más fuerte, cada vez más fuerte me decía su interior y yo era la víctima que siempre quiso ver, tan fácil y tan frágil. Solo le faltaba la última parte para acabar conmigo, está vez encontró el arma necesaria, solo me debía la sangre que muchas veces derramé, esta vez yo también tenía que asesinar un poco.

Sutilmente me pidió mi cuerpo para acabar con el, ya no podía hacer nada, y se lo concedí... comenzó a rodearme de a poco, comenzó a encerrarme en su juego, hasta que consiguió el mortalmente final, me sacó una parte de mi y se la llevo en su boca, la sangre se derramaba de a poco y yo ya estaba perdiendo mi juicio y consciencia, yo comenzaba a morir - lentamente - como a él le gustaba... en sus brazos, como el inverso de el sueño de ambos locos, como el inverso de mi asesino personal y yo.





Del 25 de abril, fue mi primera hoja escrita, ahora si vuelve todo

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