Bato el líquido de forma andrajosa... me reflejo y caigo dentro, aún así las oleadas que dejé me llevan, a lo alto y los lejos en un compás indefinible y repercusivo pero algo armónico.
Llueve fuera de la taza, gritos chapotean en el exterior, endulzante se filtra en mi lugar y me aferro a la cuchara, de adentro veo que por fuera en mis ojos no hay tal reflejo de luz del que siempre había hablado casi en forma obsesiva, ya no hay retorno con el medio.
ahora me dejo arrastrar por toda esa marea vertiginosa...

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