Cada segundo que pasa, hay una grieta más, hay un horizontes mal recortado, un anochecer interrumpido, un dolor extenso... como esos desastres naturales que pensé que mi naturaleza no podría crear.
Unos se hacen más extensos que otro, entro en mi mala percepción, pero de lo que no tengo mala percepción es de el motivo, el motivo que me llevó a elegir lo que no quería elegir, a maquetear una decisión próxima, a idear la manera más dolorosa para hacer lo que no quería en mi singularidad, el estado tan lleno.
El punto de referencia está acá, el punto final esta medianamente próximo. Llevo un arma de doble filo, tanto tiene que cortandome a mi, lo vuelve a hacer (en la otra parte) y cada gota derramada, cada segundo y cada cuenta hace que el arma crezca y sea imposible de destruir.

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