I capítulo, Lolita - Vladimir Nabókov

Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos paladar abajo para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo.Li.Ta.
Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita.

¿Tuvo Lolita una precursora? Por cierto que la tuvo. En verdad, Lolita no pudo existir para mí si un verano no hubiese amado a otra... «En un principado junto al mar.» ¿Cuándo? Tantos años antes de que naciera Lolita como tenía yo ese verano. Siempre puede uno contar con un asesino para una prosa fantástica.
Señoras y señores del jurado, la prueba número uno es lo que envidiaron los serafines de Poe, los errados, simples serafines de nobles alas. Mirad esta maraña de espinas.

viernes, 11 de septiembre de 2009

VIDEO- FLASHBACK- SUEÑO- SECRETO- ODIO

Entraba en sueño profundo, de poco y muy de poco, podía sentir como la somnolencia me derrivaba e invadía lentamente... estaba en el limite, en el máximo limite de todo

Prontamente avanzaba, concorde veía más, me sentía más adentro...

congelamiento absoluto, veía como cada una de esas formas habían sido el misterio que no había podido descifrar, era el miedo más grande y ella, ella como siempre me la había imaginado, actuando como siempre, el instinto era algo gobernante en aquel lugar 

y lo demás fue la herida más grande. 

... también siempre gobernaría el secreto, secreto de ambos que se separarían, porque el uno al otro se querían matar... él un camino, ella otro ... y olvidarían el pasado, el pasado que nunca tuvo que pasar y que prefierieron olvidar y ocultar.

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