I capítulo, Lolita - Vladimir Nabókov

Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos paladar abajo para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo.Li.Ta.
Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita.

¿Tuvo Lolita una precursora? Por cierto que la tuvo. En verdad, Lolita no pudo existir para mí si un verano no hubiese amado a otra... «En un principado junto al mar.» ¿Cuándo? Tantos años antes de que naciera Lolita como tenía yo ese verano. Siempre puede uno contar con un asesino para una prosa fantástica.
Señoras y señores del jurado, la prueba número uno es lo que envidiaron los serafines de Poe, los errados, simples serafines de nobles alas. Mirad esta maraña de espinas.

sábado, 5 de febrero de 2011


—Hay que probarlo con un beso —dijo. Acercó la botella a los labios de Lux y agregó—:

No te lo tragues. Después él tomo otro sorbo,acercó la boca a la de Lux y le dio un beso que sabía a melocotón.


Lux se atragantó debido a la intensidad del placer. Se echó a reír y por labarbilla le bajó un reguero de schnapps que ella recogió con la mano

145 en que llevaba el anillo, pero en seguida los dos se pusieron solemnes
y, juntando las caras, siguieron bebiendo y besándose. Durante una

pausa, Lux dijo:

Este mejunje es una verdadera delicia.





( Las virgenes suicidas - Jeffrey Eugenides )

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