
—Hay que probarlo con un beso —dijo. Acercó la botella a los labios de Lux y agregó—:
No te lo tragues. Después él tomo otro sorbo,acercó la boca a la de Lux y le dio un beso que sabía a melocotón.
Lux se atragantó debido a la intensidad del placer. Se echó a reír y por labarbilla le bajó un reguero de schnapps que ella recogió con la mano
y, juntando las caras, siguieron bebiendo y besándose. Durante una
pausa, Lux dijo:
Este mejunje es una verdadera delicia.
( Las virgenes suicidas - Jeffrey Eugenides )

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