Los primeros 3 minutos de una secuencia de 23 fueron los más difíciles de todos, era como si veinte centímetros más arriba del corazón solo cargara con materia difusa.
Fue como ir contando paso a paso la sangre que recorría el cuerpo en casa instante, como si cada latido la hiciera reaccionar - de a poco y muy lento - . La vista baja y fría, a veces cambiaba y se volvía en todo ella, pero volvía a cambiar y quería ser fría y gritar todo ... y seguir caminando.
Por un momento sintio el conducto de las otra persona, le dolió, le dolió, le dolió ... habían pasado 13 minutos, no había nadie que la estuviera esperando, pero así y todo no pude regresar (don't back)
fueron miradas desconocidas a lo largo, en un momento se sentó y buscó, pensó y murió, pero volvió y se marchó otra vez, esperando ... caminando, respirando
¿los dulces de anís me servirán para que se me quite lo que siento? esa pregunta le desconcertó a la otra persona, la miró, quizás sintió lástima pero a cambio de un no sé o una respuesta demasiado compleja de responder le dio cuatro dulces sin nada más que una no sonrisa estampada (en ella, no en la otra persona)
LARGO CAMINO, 23 minutos, más de setecientos metros, más de mil pensamientos, más de dos excusas, más de 8 canciones, más de 4 arrepentimientos, más de 1 año pensando en eso, más de 9 meses que sucedió lo que sucedió pero esto lo superó, y no de la buena forma.

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