I capítulo, Lolita - Vladimir Nabókov

Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos paladar abajo para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo.Li.Ta.
Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita.

¿Tuvo Lolita una precursora? Por cierto que la tuvo. En verdad, Lolita no pudo existir para mí si un verano no hubiese amado a otra... «En un principado junto al mar.» ¿Cuándo? Tantos años antes de que naciera Lolita como tenía yo ese verano. Siempre puede uno contar con un asesino para una prosa fantástica.
Señoras y señores del jurado, la prueba número uno es lo que envidiaron los serafines de Poe, los errados, simples serafines de nobles alas. Mirad esta maraña de espinas.

martes, 3 de febrero de 2009

Recuerdos 18 de abril 2008

Lo había decido, pero ya no podía más ... recuerdo cuanto viento soplaba por mi ventana, recuerdo como caminaba por las calles tratando de que mi cabello no se alborotara y se volviera una masa revuelta ... el viento rosaba con mi piel... habían nubes en el cielo, era otoño ... mis rulos se movían sin cesar, esperaba que del cielo cayeran unas cuantas gotas, y así esperar la noche ...

Llorar se me hacia inevitable, en esas noches solo me quedaba pensando en lo mucho que me hubiera gustado tener esos abrazos tan fríos que me regalaba sin pedir nada, ver gotas cerca de su cara cuando me lo encontraba... o como siempre mirarlo desde lejos ...
Mi corazón estaba congelado, apretado ... mi sangre ya no fluía, últimamente estaba llorando mucho, cada vez que escribía en mi cuaderno, cada vez que me sentaba en la ventana... cada vez que sentía que el estaba besando a otra mujer...

Miraba por la ventana... era 18 de abril y faltaban dos días para mi nuevo cumpleaños, pero jamás me había sentido tan vacía... ese día lo había visto y por mi solo hubiera corrido a darle un abrazo... veía como se oscurecía tan temprano, mis manos iban heladas como era de costumbre...

¿Tanto faltaba?
Quería eliminarlo porque me dolía mucho, pero no quise, había prometido años atrás, que era la más grande y que volvería ... tan pronto como pudiese.

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