Hoy podía verlo con más claridad, pero sentir era difuso, por momentos pensé en que no sabría nada de él, en otros pensaba en si vería a la otra estúpida que hizo falta y también sobró el año pasado, pensaba en que pasaría cuando lo viera, en si el frío seguiría congelando toda mi sangre.
Los minutos pasaban, claro... ese fervor de siempre recorría cada parte de mi, mi respiración se hacía intensa... Yo quería avalanzarme, gritar, besar, romper todo de una vez, pero eso me calmó. Sus ojos estaban de un negro brillante profundo, eso me hizo quedar paralizada y estática, eso hizo fluir más en mi, eso me aterrizó.
Un ocho de julio, se cumple otro año, otro año de el beso que cambió muchas cosas, un año más de su vida y de la mia, un año en donde me puede acelerar y descontrolar en cosas de segundos... un año, serán otros más porque al fin y al cabo, sus ojos negros me hacen vibrar en mi complejidad interna, me hacen despertar todos los sentidos y volver a eso... a sentir, amar...
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