I capítulo, Lolita - Vladimir Nabókov

Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos paladar abajo para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo.Li.Ta.
Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita.

¿Tuvo Lolita una precursora? Por cierto que la tuvo. En verdad, Lolita no pudo existir para mí si un verano no hubiese amado a otra... «En un principado junto al mar.» ¿Cuándo? Tantos años antes de que naciera Lolita como tenía yo ese verano. Siempre puede uno contar con un asesino para una prosa fantástica.
Señoras y señores del jurado, la prueba número uno es lo que envidiaron los serafines de Poe, los errados, simples serafines de nobles alas. Mirad esta maraña de espinas.

martes, 28 de julio de 2009

La luz de la noche anterior en  esa mañana la tenía cegada, miró al cielo y se encontró con el todo y la nada, su mente se había agitado tanto que al abrir los ojos y ver ese infinito plasmado frente a sus ojos en un momento pensó haber olvidado todo. 

Pronto recordó que había sucedido, pero no movió ni respiro en algunos segundos. Su concentración estaba en el sentir y el volver a recordar. 

A su lado yacía un cuerpo completamente angelical a sus ojos, desvanecido entre las sabanas de aquella cama, con una respiración poco notoria y con un tono de piel fascinante al instante. Al percatarse de él a su lado quiso retroceder, y no para estar ahí... el motivo era otro. 

Con sigilo se cubrió un poco su cuerpo y desvaneció junto a él, nunca antes había visto a alguien de aquella manera, tan puro y a la vez reprochablemente débil a su lado. Recordó que hace unas horas atrás cuando aún no amanecía el estuvo minutos y minutos mirandola fijamente a lo ojos, siempre hacía eso y ella siempre preguntaba lo mismo ¿ por qué lo haces? porque me gusta mirarte contestaba a menudo, sin más.

Se quedó concentrada en esa imagen, miró su cuerpo con tanto amor... estaba extrañada antes no le pasaba esto, ella no pensaba que le sucedería... seguía concentrada en la imagen de él y la suya... ella tenía de su olor, era como si toda una vida ella hubiera pertenecido a él. 

Sin ánimos de despertar se aproximó más a él, escucho como cada latido hacía estallar en su ser algo casi mágico e increible y su respiración brotaba en conjunto, tenía ansias de besarlo pero si lo hacía quizá se desencadenaría una interrumpción de aquel instante que poco a poco se convertía en algo eterno. 

Más cerca y más quiso saber como funcionaba, como alguien que ahora se encontraba tan cercano podía hacer que en ella hubieran surgido tantos sentimientos... y tantas emociones. 

y ya más cerca no podía estar tan cerca que fue una bocanada de miedo, nervio y amor en conjunto perfecto, pero se aproximó más, tanto que su roce y el de él era algo incontrolable, hasta que abrió sus ojos y ella entró, en aquel lugar.

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