DOS MANOS, DOS RELOJES, 25 MINUTOS ANTES, 25 MINUTOS DESPUÉS ¿QUE HACÍA TANTO FRÍO Y ESOS MINUTOS CON EL NÚMERO 21? EL DIJO QUE DEBÍAMOS MORIR EN 21 ¿21 QUÉ?
Acababa de entrar a la casa, estaban las llaves en la mesa y mi tarjeta que me identificaba, estaba tan frío y preferí subir a ver si alguien se encontraba.
Estaba él, en la cama, era una cama grande... blanca y él recostado, parecía muerto, pero solo dormía... en profundidad a mi me parecía. Llegué y acaricie su rostro y de pronto abrió sus ojos contra mi. Me recoste a su lado y sentía ese fulgor sofocante que me entregaba.
De a poco comenzó a desvestirme de una manera fácil, yo era con él... me gustaba que aún no se viera totalmente despierto, le hice cariño y lo abracé me dijo : debes tener cuidado conmigo y me recoste entre su cuerpo con el mio juntos... pronto comencé a sentir su piel más cercana, mi calor y el de él, me disponía a deslizarme y el tomaba con sus manos mi cuerpo, lo besaba, me gustaba todo eso del calor que nos dabamos.
Subí y vi su cara, sentí que se iba o algo parecido pero yo seguí, recoste a su otro lado y el comenzó a hacerme suya, de una manera que nunca antes había sentido, ese pedazo de tela que nos cubría era algo especial, sus manos recorrían cada parte de mi cuerpo, lo besaba con pasión, el era ÉL, lo vi y sentí... nunca antes visto... y yo era suya, muy suya y siempre suya.
Estaba más gente en esa casa que me deslice por el borde de la cama para que no se percataran de mi presencia, el me dijo que me mantuviera como estaba, que no le importaba y que ... era su vez.
Hasta el fin, me morí y murió conmigo. (pero nunca murio la sed con la que había llegado hasta él)
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