I capítulo, Lolita - Vladimir Nabókov

Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos paladar abajo para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo.Li.Ta.
Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita.

¿Tuvo Lolita una precursora? Por cierto que la tuvo. En verdad, Lolita no pudo existir para mí si un verano no hubiese amado a otra... «En un principado junto al mar.» ¿Cuándo? Tantos años antes de que naciera Lolita como tenía yo ese verano. Siempre puede uno contar con un asesino para una prosa fantástica.
Señoras y señores del jurado, la prueba número uno es lo que envidiaron los serafines de Poe, los errados, simples serafines de nobles alas. Mirad esta maraña de espinas.

martes, 24 de marzo de 2009

23

... Son tonterías que hacen vivir. 

Abrir ese lugar que muchas veces ha sido abierto, el sonido es habitual, pero la falta de gente lo es más. En un momento decidió parar, detenerse en la puerta y marcharse ¿Por qué? ¿Era por qué tenía miedo de él? ¿Era porque...? 

... Al fin entró ¿Había que tener tantas preguntas?

Un frío comenzaba, está vez no era él, tampoco era ella... Fue un impulso, un arrebato pequeño que la hizo tambalear de lado a lado, estremecerse por completo, tiritar como nunca antes, y sentir eso... adrenalina, fuego, nervios A M O R ... 

¿Podría parar señorita? Era la pregunta que gritaba la parte que quería quedarse parada en la puerta de ese (en ese entonces) hombre. 

Que se quede callada. Eso fue lo que ella contestó... 

¿A quién le importa tanto el tiempo? A ella, a mi jamás me importo esperar, ten calma y con cuidado me decía ¿Para que?. Para esto, para comenzar algo que NO es complicado, para demostrar cosas jamás antes mostradas, para sentir como nunca quise, para abrir lo ojos, el cuerpo... el alma

Como recorría cada parte, ese olor único, esos ojos que siempre me hicieron pensar como no me gustaba, que me conviertieron y me llevaron a ser mujer, no una simple mujer, si no que algo mucho más alucinante, SU MUJER, en sus brazos, en su cuerpo, en su alma, y en ÉL, con sangre... y hasta siempre. 

(ella está vez también me apoya)

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