... Son tonterías que hacen vivir.
Abrir ese lugar que muchas veces ha sido abierto, el sonido es habitual, pero la falta de gente lo es más. En un momento decidió parar, detenerse en la puerta y marcharse ¿Por qué? ¿Era por qué tenía miedo de él? ¿Era porque...?
... Al fin entró ¿Había que tener tantas preguntas?
Un frío comenzaba, está vez no era él, tampoco era ella... Fue un impulso, un arrebato pequeño que la hizo tambalear de lado a lado, estremecerse por completo, tiritar como nunca antes, y sentir eso... adrenalina, fuego, nervios A M O R ...
¿Podría parar señorita? Era la pregunta que gritaba la parte que quería quedarse parada en la puerta de ese (en ese entonces) hombre.
Que se quede callada. Eso fue lo que ella contestó...
¿A quién le importa tanto el tiempo? A ella, a mi jamás me importo esperar, ten calma y con cuidado me decía ¿Para que?. Para esto, para comenzar algo que NO es complicado, para demostrar cosas jamás antes mostradas, para sentir como nunca quise, para abrir lo ojos, el cuerpo... el alma.
Como recorría cada parte, ese olor único, esos ojos que siempre me hicieron pensar como no me gustaba, que me conviertieron y me llevaron a ser mujer, no una simple mujer, si no que algo mucho más alucinante, SU MUJER, en sus brazos, en su cuerpo, en su alma, y en ÉL, con sangre... y hasta siempre.
(ella está vez también me apoya)

No hay comentarios:
Publicar un comentario