I capítulo, Lolita - Vladimir Nabókov

Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos paladar abajo para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo.Li.Ta.
Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita.

¿Tuvo Lolita una precursora? Por cierto que la tuvo. En verdad, Lolita no pudo existir para mí si un verano no hubiese amado a otra... «En un principado junto al mar.» ¿Cuándo? Tantos años antes de que naciera Lolita como tenía yo ese verano. Siempre puede uno contar con un asesino para una prosa fantástica.
Señoras y señores del jurado, la prueba número uno es lo que envidiaron los serafines de Poe, los errados, simples serafines de nobles alas. Mirad esta maraña de espinas.

domingo, 29 de marzo de 2009

... En el mejor y el peor momento se necesitaba eso... Caminando, entre las luces apagadas y encendidas de las calles... se veían estrella como hace mucho no aparecían de tal forma... Las risas apagadas que a momentos salían de mi boca, los suspiros que a veces volaban de la nada... y esa caminata que me hizo volver a mucho... decidir, pensar ya ni tanto y sobre todo arriesgar algo que en ese momento pudo ser lo más importante... y ella se dio cuenta que es lo más importante y que ahora empiezan muchas otras cosas...




... Se comenzaban a encender de nuevo, casi nunca me habían molestado las luces como ese día, estaba llena de gente... pero venía todo otra vez...

Era volver, o ni siquiera tanto eso, yo estaba haciendo otra vez algo por mi misma...



Nunca antes había tenido tantas ganas de hablar y decir lo que por mi mente estaba pasando en esos momentos, eran ganas incontenibles de hablar, de llorar, de sentir algo mucho más fuerte que todo... y por primera vez me sentí sola, alejada de todo y distante de él, la persona que quiero que lo sepa todo de una buena vez... Con él necesitaba llorar - como siempre - contarle todo lo que estaba sintiendo, todo lo que lo necesitaba, cuan feliz me había hecho en todo esté tiempo... y cuan todo... cuanto lo necesitaba esa noche, a mi lado, caminando... y decirle una de las tantas cosas que me urgía decir...


Te quiero hacer parte de mi vida... Quiero que seas TÚ (PARA TODO)



(entr tanto el silencio hacía lo suyo... matar)

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