I capítulo, Lolita - Vladimir Nabókov

Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos paladar abajo para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo.Li.Ta.
Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita.

¿Tuvo Lolita una precursora? Por cierto que la tuvo. En verdad, Lolita no pudo existir para mí si un verano no hubiese amado a otra... «En un principado junto al mar.» ¿Cuándo? Tantos años antes de que naciera Lolita como tenía yo ese verano. Siempre puede uno contar con un asesino para una prosa fantástica.
Señoras y señores del jurado, la prueba número uno es lo que envidiaron los serafines de Poe, los errados, simples serafines de nobles alas. Mirad esta maraña de espinas.

sábado, 7 de marzo de 2009

Son mis autoflagelamientos diarios, no se porque lo hago, no se porque me dan ganas de pensar, pero tal vez en algo somos iguales, dejamos partir a la misma, pero yo no de un todo, tu... estoy segura de que tampoco, se que cuando esto tal vez pase, volverá... si no es antes, ¡no se!, me duele, me duele, me duele pensar en eso una y otra vez, pero soy una tonta de las más tontas y se que volverá tan pronto como ella pueda para hacer lo mismo de siempre
Fue la que yo no seré jamás y yo soy la que ella siempre quiso ser ... también

Te odio, te odio y me da lo mismo quien eres ... ¡NO!, estoy mintiendo jamás me ha dado lo mismo, se quien eres, pero a la vez no, jamás te quiero ver en mi vida, solo quiero que no vuelvas... POR NADIE.

... Como decías también hasta siempre amada,...para mi que lo digas hacia a mi tiene mucho valor.

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