I capítulo, Lolita - Vladimir Nabókov

Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos paladar abajo para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo.Li.Ta.
Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita.

¿Tuvo Lolita una precursora? Por cierto que la tuvo. En verdad, Lolita no pudo existir para mí si un verano no hubiese amado a otra... «En un principado junto al mar.» ¿Cuándo? Tantos años antes de que naciera Lolita como tenía yo ese verano. Siempre puede uno contar con un asesino para una prosa fantástica.
Señoras y señores del jurado, la prueba número uno es lo que envidiaron los serafines de Poe, los errados, simples serafines de nobles alas. Mirad esta maraña de espinas.

martes, 24 de marzo de 2009

Es horrible esto, que estas malditas cosas hagan que sufra, y ¡no es mi culpa todo!, ¡pero no sirvo! ni intentando... ¿a donde voy ahora? 

Como el tiempo está arriba mio, que miedoquemiedoquemiedo   ! ! ! !

1 comentario:

  1. Tú eres una de esas mujeres que me mueve; además de hombres y dinero {materialismo puro para mí, pero que importa al fín y al cabo}.
    Como sea: desde que decidí ser tu amiga jamás me arrepentí, porque si bien han sucedido cosas {BUENAS y viceversa} jamás podría decir que me he desilusionado de tí. ¿Podrías decir igual? No me importa {alomejor después sí, ahora no}.
    Debes saber bien que en tí encontré cosas que jamás busqué y espero que como un día alguién dijo {porque creo que se trataba de tí y de mí, de verdad} jamás no separemos de verdad, que mantegamos esto tan extraño llamado amistad siempre y que sí algún día llega a suceder eso que ya he nombrado... En realidad no sé que decir sobre eso, sería tan extraño y no sabría responder nada: ¿por qué?, ¿para qué? y todo eso siempre dicho.

    Nada más.






    {Sí, leí muy poco, pero de todas formas escribo como el desgraciado de Tormes}

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