I capítulo, Lolita - Vladimir Nabókov

Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos paladar abajo para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo.Li.Ta.
Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita.

¿Tuvo Lolita una precursora? Por cierto que la tuvo. En verdad, Lolita no pudo existir para mí si un verano no hubiese amado a otra... «En un principado junto al mar.» ¿Cuándo? Tantos años antes de que naciera Lolita como tenía yo ese verano. Siempre puede uno contar con un asesino para una prosa fantástica.
Señoras y señores del jurado, la prueba número uno es lo que envidiaron los serafines de Poe, los errados, simples serafines de nobles alas. Mirad esta maraña de espinas.

miércoles, 13 de mayo de 2009

COSAS QUE NO DUDO

- QUE NO SIRVO PARA EL LICEO
- QUE EL ES MIO.
- QUE ME DA MIEDO HACER EL AMOR SIEMPRE.
- QUE NO SE ACTUAR NI FINGIR.
- QUE ESTOY PERDIENDO
- QUE AUNQUE QUIERA, SIMPLEMENTE A VECES NO PUEDO
- QUE TENGO PENA, ME DUELE Y TENGO MÁS MIEDO
- QUE ÉL ME DA MIEDO
- QUE ME DA MIEDO
- QUE ME DA MIEDO
- QUE NO SE ME VA A IR EL MIEDO
- QUE LA FRAN ES LA MEJOR BITCH
- QUE NECESITO
- QUE NO SE DAR
- Y QUE SIGO SIEMPRE CON MIEDO...

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