I capítulo, Lolita - Vladimir Nabókov

Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos paladar abajo para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo.Li.Ta.
Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita.

¿Tuvo Lolita una precursora? Por cierto que la tuvo. En verdad, Lolita no pudo existir para mí si un verano no hubiese amado a otra... «En un principado junto al mar.» ¿Cuándo? Tantos años antes de que naciera Lolita como tenía yo ese verano. Siempre puede uno contar con un asesino para una prosa fantástica.
Señoras y señores del jurado, la prueba número uno es lo que envidiaron los serafines de Poe, los errados, simples serafines de nobles alas. Mirad esta maraña de espinas.

lunes, 25 de mayo de 2009

HACER MÁS AMOR.-

El amor también se muere, y no me refiero a que no exista o que se olvide, si no que se entra en otro estado, se vive tanto que ya crees que no es.-


Hoy veía sus ojos en una oscuridad inducida, me gustaba, me agradaba que me mirara de esa manera tan fija y que mi cuerpo deseara el de él, me gustaba sentir entre ese silencio que siempre nos acompaña, dos en uno y uno en dos, me gustaba que me quemara y yo quemarlo a él, que mi cuerpo se desequilibrara de vez en cuando por lo que vivía con él, me gustó ver sangre otra vez, me gusto que me tuviera entre sus brazos y que calmara mi ser con el suyo, aún me sigue viendo llorar ese hombre (mi) y siempre tengo excusas para explicar, y no decir de plano que siempre lloro porque hay situaciones en que mi felicidad no puede ser demostrada de manera tan sumamente expresiva.
Me comió y me mato en pocos segundos, sentía a él, alrededor de todo mi cuerpo, siempre conmigo, siempre conmigo es lo que le digo a mi mente mientras me hace más de él y yo más mio, cuando siento que somos y seguimos siendo uno, la muerte, el amor y la locura me consumen, me dejan tan débil, tan inconsciente que preferiría pasar la noche que le debo y demostrarle que todo el tiempo y todos mis actos pasados fueron porque tuvieron su motivo, y ninguna espera, ningún NO, ni ningún silencio fue de la nada...
Hoy deseaba más que nunca a él, y me salí con la mía, lo tuve, conmigo, tan cerca, tan cerca que no me dí cuenta cuando el amor se había llevado mi razón y me había hecho ser yo, con él, como siempre.-

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