El amor también se muere, y no me refiero a que no exista o que se olvide, si no que se entra en otro estado, se vive tanto que ya crees que no es.-
Hoy veía sus ojos en una oscuridad inducida, me gustaba, me agradaba que me mirara de esa manera tan fija y que mi cuerpo deseara el de él, me gustaba sentir entre ese silencio que siempre nos acompaña, dos en uno y uno en dos, me gustaba que me quemara y yo quemarlo a él, que mi cuerpo se desequilibrara de vez en cuando por lo que vivía con él, me gustó ver sangre otra vez, me gusto que me tuviera entre sus brazos y que calmara mi ser con el suyo, aún me sigue viendo llorar ese hombre (mi) y siempre tengo excusas para explicar, y no decir de plano que siempre lloro porque hay situaciones en que mi felicidad no puede ser demostrada de manera tan sumamente expresiva.
Me comió y me mato en pocos segundos, sentía a él, alrededor de todo mi cuerpo, siempre conmigo, siempre conmigo es lo que le digo a mi mente mientras me hace más de él y yo más mio, cuando siento que somos y seguimos siendo uno, la muerte, el amor y la locura me consumen, me dejan tan débil, tan inconsciente que preferiría pasar la noche que le debo y demostrarle que todo el tiempo y todos mis actos pasados fueron porque tuvieron su motivo, y ninguna espera, ningún NO, ni ningún silencio fue de la nada...
Hoy deseaba más que nunca a él, y me salí con la mía, lo tuve, conmigo, tan cerca, tan cerca que no me dí cuenta cuando el amor se había llevado mi razón y me había hecho ser yo, con él, como siempre.-
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