martes, 26 de mayo de 2009
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abrío los ojos y había hambre en ellos. No la suficiente para atemorizarme, pero lo bastante para que se me hiciera un nudo en el estómago y el pulso se me acelerara mientras la sangre de mis venas no cesaba de martillar ...
Querría que pudieras sentir la complejidad... la confusión que yo siento, que pudieras entenderlo.
- Dudo que sea capaz. Por una parte, ya te he hablado del hambre..., la sed, y te he dicho la criatura deplorable que soy y lo que siento por ti. Creo que, por extensión, lo puedes comprender, aunque probablemente no puedas identificarte por completo al no ser adicta a ninguna droga. Pero hay otros apetitos...
Y volvio a tocar mis labios con sus dedos...
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