I capítulo, Lolita - Vladimir Nabókov

Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos paladar abajo para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo.Li.Ta.
Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita.

¿Tuvo Lolita una precursora? Por cierto que la tuvo. En verdad, Lolita no pudo existir para mí si un verano no hubiese amado a otra... «En un principado junto al mar.» ¿Cuándo? Tantos años antes de que naciera Lolita como tenía yo ese verano. Siempre puede uno contar con un asesino para una prosa fantástica.
Señoras y señores del jurado, la prueba número uno es lo que envidiaron los serafines de Poe, los errados, simples serafines de nobles alas. Mirad esta maraña de espinas.

martes, 26 de mayo de 2009

SEPTIEMBRE.-

Sería la tercera vez en la semana que nos veríamos, después de la primera que ... ¡OH! aún no puedo sacar sus ojos de mi mente, lo sentí tan ...
Estuve dentro de mi un buen rato, el parecía estar relajado, y tan callado como yo, mirándome fijamente a cada momento, delatando mis intensiones con cada uno de sus movimientos, lo torpe mio hacía que a momentos nuestras manos chocaran, eso podía ser entretenido, no para un momento como ese donde nadie hacía nada y ambos solo queríamos todo... estar a su lado mirando los tres pisos siguientes fue genial, aún siento el frío con el a mi lado, pensando cada palabra, analizando cada movimiento, pero nada resultaba... todo salía en modo de improvisación.


En aquel lugar, nos volvimos a besar, fue frío, con sabor a frambuesa y crema, y con vos que eso es lo más importante...
Yo aún recuerdo ese día, frío como hoy, distante como antes, cálido como ayer... silencioso como ambos.


Te amo MR.

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