Muerto está no el que no tiene amor, si no el que no lo consigue ver en las formas más simples que aparecen mientras buscamos lo más complejo...
Pero tan pronto como sus ojos encontraron los mios, sus rígidos hombros se relajaron y una amplia sonrisa se extendió por su rostro.
Caminó hacia mi sin dudar, solo deteniéndose cuando estaba tan cerca de mi como para que el calor de su cuerpo me golpeara como un maremoto.
sábado, 23 de mayo de 2009
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