I capítulo, Lolita - Vladimir Nabókov

Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos paladar abajo para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo.Li.Ta.
Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita.

¿Tuvo Lolita una precursora? Por cierto que la tuvo. En verdad, Lolita no pudo existir para mí si un verano no hubiese amado a otra... «En un principado junto al mar.» ¿Cuándo? Tantos años antes de que naciera Lolita como tenía yo ese verano. Siempre puede uno contar con un asesino para una prosa fantástica.
Señoras y señores del jurado, la prueba número uno es lo que envidiaron los serafines de Poe, los errados, simples serafines de nobles alas. Mirad esta maraña de espinas.

sábado, 4 de abril de 2009

12 de septiembre

Acabo de tomarme la última gota de alcohol que queda en mi casa, pero no la última de mis lágrimas, ni siquiera sé porque lo hago, lo odio y solo se lo quiero decir en su maldita cara.

Que más da, no puedo mentir, menos a mi... se me hace imposible odiarlo, en estos momentos solo necesito ocupar a cualquier idiota y besarlo para después... Miro el cielo de mi pieza y todo está mal, por lo menos hoy puedo estar sola en mi casa sin nadie que vea lo que realmente me está pasando... ¿Que quiero? Hoy solo necesitaba verlo, hablar... ni siquiera pensaba en decirle otra vez que lo amaba ni nada por el estilo, pero me hirió, eso aún me duele... Y sabe muy bien lo que hace conmigo, sabe como herir cada parte de mi y como hacerme sentir tan mal como ahora. En realidad no importa cuanto tiempo esperé sentada en esos asientos naranjos, ni cuanta gente pasó o cuantas veces llamé a su celular, nada de eso importa. Sin duda es un maldito del cual jamás debí haber mirado directamente a sus ojos, a el solo le interesa usar a la gente y manipular las cosas a su antojo, hacer daño y utilizar a la personas como le venga en gana, y conmigo... hizo lo mismo, y siempre supe que no era diferente a nadie.

El puede tener a cualquier mujer a su lado, yo soy una más, una tonta que creyó en todas esas veces que dijo que era importante, una imbecil que dejo todo por nada, la más estúpida que se enamoró por primer vez de alguien que es incapaz de sentir amor más que por una puta, su puta, la maldita puta F... que se quede con ella, que no me busque más, que odie a quien quiera, que se burle de lo torpe que soy, que siga igual, que me miré cada vez que pase para sentirme como ahora... No sé porque aún sigo creyendo en el. 

Este será un día inolvidable JAJAJA.

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