I capítulo, Lolita - Vladimir Nabókov

Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos paladar abajo para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo.Li.Ta.
Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita.

¿Tuvo Lolita una precursora? Por cierto que la tuvo. En verdad, Lolita no pudo existir para mí si un verano no hubiese amado a otra... «En un principado junto al mar.» ¿Cuándo? Tantos años antes de que naciera Lolita como tenía yo ese verano. Siempre puede uno contar con un asesino para una prosa fantástica.
Señoras y señores del jurado, la prueba número uno es lo que envidiaron los serafines de Poe, los errados, simples serafines de nobles alas. Mirad esta maraña de espinas.

lunes, 13 de abril de 2009

y de pronto, todo se complicó, tus sueños cambiaron, y eres otro, ¿donde estás?, nadie lo sabe, ¿eres realmente tú , cuando estas en la oscuridad, cuando nadie te ve?, ¿mostrarás algún día quien realmente eres? No, no lo harás, porque eso podría eliminar el enigma que cargas, el misterio que tenemos. (¿?)

no quiero que me veas caer, ya no quiero inventar personajes para protegerme, estoy cansada de fingir ser fuerte cuando realmente no lo soy, y aunque muchas veces diga lo contrario, tengo sentimientos, y amo profundamente, quiero con intensidad, odio, sufro.

No sientas pena por mi, yo estoy bien, algún día lo sabrás, ¿tú donde iras?, ¿nos toparemos de nuevo?, perdón por disculparme tanto, yo intento perdonarme.

No hay comentarios:

Publicar un comentario