I capítulo, Lolita - Vladimir Nabókov

Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos paladar abajo para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo.Li.Ta.
Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita.

¿Tuvo Lolita una precursora? Por cierto que la tuvo. En verdad, Lolita no pudo existir para mí si un verano no hubiese amado a otra... «En un principado junto al mar.» ¿Cuándo? Tantos años antes de que naciera Lolita como tenía yo ese verano. Siempre puede uno contar con un asesino para una prosa fantástica.
Señoras y señores del jurado, la prueba número uno es lo que envidiaron los serafines de Poe, los errados, simples serafines de nobles alas. Mirad esta maraña de espinas.

lunes, 27 de abril de 2009

RESPUESTA

Deshace el tiempo lo que sentimos y más que eso lo que nos unió aún recuerdo que estaba leyendo para saber si te gustaron o no, los versos que hice y aún espero respuesta ...
Deshace el viento lo que hay por dentro de ese lugar que nadie más piso, tú estas viendo lo que está sucediendo en algún canto sé que aún están los versos tuyos tan mios que pido, en mis versos tuyas tan tuyos que espero que los guarde en paz te digo lo que soy contigo el que va, ADELANTE sin más te quiero donde estoy, prefiero continuar d i s t a n t e . . .


(fue un gran comienzo cantar esa canción ese día 22 de septiembre... REFLEJABA MUCHO)

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