I capítulo, Lolita - Vladimir Nabókov

Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos paladar abajo para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo.Li.Ta.
Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita.

¿Tuvo Lolita una precursora? Por cierto que la tuvo. En verdad, Lolita no pudo existir para mí si un verano no hubiese amado a otra... «En un principado junto al mar.» ¿Cuándo? Tantos años antes de que naciera Lolita como tenía yo ese verano. Siempre puede uno contar con un asesino para una prosa fantástica.
Señoras y señores del jurado, la prueba número uno es lo que envidiaron los serafines de Poe, los errados, simples serafines de nobles alas. Mirad esta maraña de espinas.

viernes, 24 de abril de 2009

Sin duda, para mi siempre seras la mejor, no importa cuan triste me pueda encontrar, cuantas cosas me aproblemen o me tengan pensativas, cuantas veces me he enojado o si tengo un montón de cosas por las que correr, si es que tú estas ahí.
Me haces olvidar cualquier cosa que me pueda dañar, gracias, por siempre estar conmigo, por reírnos una vez más como siempre lo hemos hecho, por estar cerca y por no irte como algún día lo prometimos sin saber, y valoro mucho que aún tengas ese dibujo que te dí de ambas, para mi... realmente es importante


Espero verte muy pronto, tú sabes que siempre te necesito y que seras más que la BITCH o la que se sentaba conmigo hace un año, eres más que eso y más que muchas cosas.
Gracias por aún estar conmigo y preocuparte de mi felicidad, gracias de verdad muchas gracias Francisca.

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