I capítulo, Lolita - Vladimir Nabókov

Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos paladar abajo para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo.Li.Ta.
Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita.

¿Tuvo Lolita una precursora? Por cierto que la tuvo. En verdad, Lolita no pudo existir para mí si un verano no hubiese amado a otra... «En un principado junto al mar.» ¿Cuándo? Tantos años antes de que naciera Lolita como tenía yo ese verano. Siempre puede uno contar con un asesino para una prosa fantástica.
Señoras y señores del jurado, la prueba número uno es lo que envidiaron los serafines de Poe, los errados, simples serafines de nobles alas. Mirad esta maraña de espinas.

martes, 7 de abril de 2009

No sé que hacer ... 

Ya no podía más, solo necesitaba decirlo, calmada, quizás un tanto distante y a la vez casi fría, mirarlo, sentir todo eso que revoluciona mi todo... 

¿Perdón?, ¿Disculpa? No lo sé, no me gusta ser fría como jamás lo he sido, no me gusta quedarme callada ni tampoco me gusta no demostrar todo lo que quiero, pero a veces es el miedo y todas esas cosas que me hacen un STOP... No lo seré más porque jamás lo he sido, solo tú sabes todo, todos los sueños y las promesas, todo lo importante que eres y todo lo que doy... 

Te amo Mr, Víctor e infinidades de cosas... 

(Espero que te puedas ir conmigo, tu entiendes)

No hay comentarios:

Publicar un comentario