I capítulo, Lolita - Vladimir Nabókov

Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos paladar abajo para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo.Li.Ta.
Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita.

¿Tuvo Lolita una precursora? Por cierto que la tuvo. En verdad, Lolita no pudo existir para mí si un verano no hubiese amado a otra... «En un principado junto al mar.» ¿Cuándo? Tantos años antes de que naciera Lolita como tenía yo ese verano. Siempre puede uno contar con un asesino para una prosa fantástica.
Señoras y señores del jurado, la prueba número uno es lo que envidiaron los serafines de Poe, los errados, simples serafines de nobles alas. Mirad esta maraña de espinas.

viernes, 5 de junio de 2009

FUNCIONES.

Solía verlo cada cuantos días, y realmente era difícil pasar de un jueves a un lunes y de un lunes a un jueves, esos días siempre fueron una espera larga, la más larga que podía pasar por mi mente, y yo no solo lo digo por lo temporal, más bien lo digo por como se sentía la distancia de aquellos días que pasaban, tan lentes, tan fríos y tan a la espera... los demás días, un desperdicio de mente y un sueño más lejano que llenaba todo el espacio que tenia en mi.
Nunca fue algo repetido, solo me sentaba a ver si comenzaba, si se alejaba, si venía o quizá si recién se iba... a veces la función solía no comenzar y quedarse en stand by, a veces la hora y medía que suele durar una función se convertía en la cuarta parte de un prólogo a medias que solía oscilar entre los 15 segundos y los 5 minutos de una presentación que se hacía extensa y otra que se recortaba en la mayor cantidad que podía.
Pero hubo una que cambio, su personaje no apareció, y la espectadora decía : FUNCIÓN CANCELADA, FUNCIÓN TERMINADA, FUNCIÓN OLVIDADA.


Y hubo una que lo cambio más, ambos llegaron a interactuar, tanto tanto que a veces la espectadora se convertía en protagonista, o el que era el primer protagonista se sentaba a ver como un espectador, y siguieron interactuando, para hacer la función perfecta, la historia perfecta, el guión perfecto .


A veces le gusta verlo escenario, a veces habla de si mismo en una versión encubierta, a veces ... todavía lo espera sentada para ver si la invita a ver una función, quizá... su función.-

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