I capítulo, Lolita - Vladimir Nabókov

Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos paladar abajo para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo.Li.Ta.
Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita.

¿Tuvo Lolita una precursora? Por cierto que la tuvo. En verdad, Lolita no pudo existir para mí si un verano no hubiese amado a otra... «En un principado junto al mar.» ¿Cuándo? Tantos años antes de que naciera Lolita como tenía yo ese verano. Siempre puede uno contar con un asesino para una prosa fantástica.
Señoras y señores del jurado, la prueba número uno es lo que envidiaron los serafines de Poe, los errados, simples serafines de nobles alas. Mirad esta maraña de espinas.

martes, 30 de junio de 2009

IDEALISTA ESPONTÁNEA (según)

[ni siquiera lo leí]

El idealista espontáneo es una persona creativa, animada y de mente abierta. Es divertida y transmite unas contagiosas ganas de vivir. Su entusiasmo y energía inspira a todo el mundo de manera contagiosa. Disfruta estando junto a otra gente y a menudo tiene una extraordinaria intuición para sus motivaciones y su potencial. El idealista espontáneo es un maestro de la comunicación y un artista muy divertido y dotado. La diversión y la variedad están garantizadas cuando el está cerca. Sin embargo, a veces es un tanto impulsivo de más a la hora de relacionarse con otros y puede dañar a ciertas personas sin tener realmente la intención de hacerlo, debido a su naturaleza directa y a veces crítica.


Este tipo de personalidad es un observador agudo y siempre alerta, no se pierde nada de lo que sucede a su alrededor. En casos extremos, tiende a ser demasiado sensible y estar exageradamente alerta y por tanto a estar interiormente preparado siempre para saltar. La vida es para él una excitante obra de teatro llena de emociones. Sin embargo, se aburre rápidamente cuando las cosas se repiten y se requiere demasiado trabajo específico. Su creatividad, su imaginación y su originalidad se hacen más patentes cuando desarrolla nuevos proyectos e ideas - es entonces cuando deja la implementación meticulosa para otros. Por lo general, el idealista espontáneo le da gran valor a su independencia interior y exterior y no le gusta aceptar roles subordinados. Por tanto tiene problemas con las jerarquías y las autoridades.

Si tienes un idealista espontáneo como amigo, nunca te aburrirás; con él, puedes disfrutar de la vida al máximo y celebrar las mejores fiestas. Al mismo tiempo, es cariñoso, sensible, atento y siempre está deseando ayudar. Si el idealista espontáneo se acaba de enamorar, el cielo está lleno de sonido de violines y su nueva pareja se verá llena de atención y cariño. Es entonces cuando esta personalidad se llena de encanto, ternura e imaginación. Pero, desafortunadamente, rápidamente se aburre en cuanto la novedad ha pasado. El aburrido día a día de una pareja no es para él, por ello muchos idealistas espontáneos pasan de aventura en aventura. Sin embargo, si su pareja es capaz de buscar la forma de mantener su curiosidad viva y no dejar que la rutina y la familiaridad se apoderen de la relación, el idealista espontáneo puede ser una pareja estimulante y cariñosa.

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